El Chiplichandle. Acción picaresca en la ría de Bilbao
Si uno pudiese coger el cielo entre los brazos y estarse así toda una noche abrazándolo como a una moza guapa; aunque fuese lúbrico como un pez. O si uno pudiese abrirlo para ver qué es lo que tiene allí dentro Cuántas resonancias me trae a mí este nombre: la ría de Bilbao. Cuando de chico tenía que vivir lejos de ella una temporada, todo era pasármela por el corazón, que esto es el recuerdo Y la sentía dentro de mi pecho declinada en hierro y humo, flaca y maloliente en las bajamares y petulante y pingüe en las mareas altas, reverberando bajo el sol del verano con su fragor industrial y sus lamentos de sirenas y cadenas. La ría es la columna vertebral de Bilbao. ¡Ay, ría mía, ría mía, con ser tan grande tú y yo tan pequeño, te llevo toda dentro de mí! ¡Ría mía! ¡Ay, cuando yo me extinga, tú cantarás mi nombre!

